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Artículo clínico

Diástasis abdominal tras el parto, qué es y cuándo hay que tratarla

Escrito por
Conchi MirallesColegiado nº 3800
Revisado por
Patricia RamónColegiado nº 1994
Publicado
18 de agosto de 2026

Casi todas las mujeres tienen algún grado de separación abdominal al final del embarazo. La cuestión no es si existe, sino cuánta queda meses después y si está dando síntomas.

Qué es la diástasis abdominal

Los dos músculos rectos del abdomen están unidos en el centro por un tejido llamado línea alba. Durante el embarazo ese tejido se estira para dejar sitio al bebé y los rectos se separan. A eso lo llamamos diástasis abdominal.

Es un proceso normal: al final del embarazo prácticamente todas las mujeres presentan algún grado de separación. El cuerpo la necesita. La pregunta relevante no es si la tienes, sino cuánta queda pasados unos meses y si te está generando síntomas.

Cuándo deja de ser normal

En los primeros meses tras el parto el tejido se va reorganizando de forma espontánea. Lo que valoramos en consulta es qué ocurre a partir de ese punto:

  • Si la separación persiste más allá de los seis meses sin reducirse.
  • Si notas que el abdomen se abomba en forma de cresta al incorporarte de la cama.
  • Si aparecen molestias lumbares, sensación de debilidad del core o pesadez pélvica.
  • Si hay pérdidas de orina asociadas.

La diástasis rara vez viene sola. El abdomen y el suelo pélvico trabajan como un sistema de presiones, así que cuando uno falla el otro suele estar comprometido. Por eso la valoración nunca se limita a medir la separación.

Por qué la medimos con ecografía

La forma clásica de valorar una diástasis es con los dedos, y sirve para orientarse. El problema es que depende mucho de quién explore y no aporta un número comparable entre sesiones.

Con ecografía medimos la distancia entre los rectos en milímetros y, más importante, vemos el estado de la línea alba: si el tejido tiene tensión o está laxo. Dos mujeres con la misma separación pueden necesitar tratamientos distintos según cómo esté ese tejido. Y como el número es objetivo, en la revisión siguiente sabemos con certeza si estás mejorando o no.

Qué se puede hacer

El tratamiento no consiste en hacer abdominales. De hecho, ciertos ejercicios abdominales clásicos aumentan la presión sobre la línea alba y pueden empeorar el cuadro.

El trabajo suele combinar:

  • Reeducación de la gestión de presiones: cómo respiras, cómo te incorporas, cómo coges peso. Es lo que más rápido cambia los síntomas del día a día.
  • Trabajo activo del core profundo, progresando en carga según tolerancia.
  • Coordinación con el suelo pélvico, porque forman parte del mismo sistema.
  • Tratamiento del tejido y de la cicatriz si hubo cesárea.

Cuándo pedir cita

La valoración se puede hacer a partir de la cuarentena, y antes si hay molestias. No hace falta esperar a que «se cierre sola» para que alguien te la mire: cuanto antes se valore, más fácil es prevenir problemas a largo plazo.

Si has tenido un parto reciente y notas alguno de los síntomas que describimos, pide una valoración. En una sesión sabremos qué tienes y qué necesitas.

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